Aspiro a la mediocridad

Algo acontece en mi ser, lo suficientemente terrible para que los padres y los padres de estos rasguen mi nombre y en las aguas de la contrariedad se me bautice bajo el nombre de la mediocridad.

No destaco como atleta, sin embargo, corro maratones diariamente en los difusos campos de lo que llamarías pensamiento, pero que por cuestiones de cariño o convivencia yo llamo lastre. Y no es de sorprender que para alguien cuya vida pese menos que un grano de arena en la balanza, el correr tras un trofeo y la poética búsqueda de una sonrisa dorada, me parezca una aventura vulgar y carente de raciocinio, funcionando como una antítesis de la naturaleza humana, que no es otra mas que el sobrevivir; o lo que es lo mismo, sobrellevar la vida.

Peco de ser un individuo sencillo, con aires de locura y un peculiar aroma a libros viejos y alcohol, no deseo estar a la vista del publico y me aborrece el pensar que mi nombre deje de pertenecerme y transite de boca en boca, cual prostituta; bella, abusada y sin hogar.
La soledad y el silencio son un dulce regalo que regocija al corazón del vagabundo que en esta noche, bajo el filo de la guadaña, menguando se cree poeta.





Comentarios

  1. No se a que podemos aspirar nosotros. Quizás podamos ser lo que esperamos de nosotros mismos, quizás podamos ser lo que los demás esperan de nosotros. Lo que si sé, es que no nos espera nada bueno.

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